A CRÉIXER Gabinete Psicopedagógico acuden muchos padres preocupados por cómo educar a sus hij@s. Estamos de acuerdo en que el castigo no es un buen método educativo, especialmente cuando nos referimos a castigo físico. Pero, ¿qué alternativas útiles tenemos para educar?

A continuación os damos algunos consejos para educar sin castigos.

1. TENER EN CUENTA LA INTENCIONALIDAD

Cuando nuestros hijos hacen algo que no está bien o que nos molesta, nos planteamos inmediatamente la posibilidad de castigarles. Pero antes de hacer nada hemos de plantearnos una pregunta: ¿Lo ha hecho queriendo o sin querer?
Al responder a esta pregunta nos daremos cuenta de que muchos de los errores que comenten no han sido intencionales. Se deben a que están buscando su autonomía e independencia, pero todavía son poco habilidosos. No podemos castigarles por tratar de hacer las cosas solos, ya que esto forma parte de “hacerse mayor”.
Otro de los motivos por los que suelen hacer cosas que nos molestan es que no saben que están mal. En estos casos es muy importante nuestra labor como educadores, para hacerles comprender qué deben y qué no deben hacer.

2. VALORAR EL NIVEL DE EXIGENCIA

La segunda pregunta fundamental que debemos hacernos es ¿Estoy esperando demasiado de él o de ella?
Sobre todo cuando tienen hermanos mayores, tendemos a comparar las conductas con las de otros niños. No hemos de olvidar que cada niño tiene su propio ritmo de aprendizaje y desarrollo. Siempre hemos de exigirle en función del nivel evolutivo en el que se encuentre.
Además, jamás hemos de hacerle comentarios como “Tu hermano a tu edad ya sabía leer” o “Todos los niños de tu clase se comportan bien menos tú”. Estos comentarios sólo sirven para menguar la autoestima del niño y generar relaciones de competitividad. En estos casos es más efectivo tratar de averiguar qué lleva al niño a presentar esas dificultades y buscar una solución.

3. BUSCAR LA CAUSA

Si llegados a este punto, nos hemos dado cuenta de que nuestro hijo se está comportando de un modo inadecuado por decisión propia y que además lo que le estamos exigiendo está dentro de sus posibilidades, la solución no es castigarle.
El castigo no va a solucionar el problema, sino que hemos de buscar la causa del mismo, para poder atenderla. Y en muchas ocasiones, la causa de que los niños se comporten mal es que están aburridos o sienten que no se les presta suficiente atención. Si solucionamos esto, evitaremos muchísimos problemas.

4. NO PERDER EL CONTROL

La mayoría de los padres que vienen a la consulta con dificultades para educar a sus hijos relatan una situación similar: “Es que me hace perder los nervios y ya no me controlo: chillo, le pego,…”
Es importante que como adultos que somos aprendamos a reconocer las señales que nos indican que estamos a punto de perder el control. En estas circunstancias es preferible que no hagamos nada, que nos alejemos un poco, nos tranquilicemos y una vez hecho esto ya podremos volver a dar nuestros argumentos de una manera sosegada. Evidentemente, esto es posible siempre que la conducta del niño no suponga un riesgo para él ni para otra persona.

5. ANALIZAR LOS RESULTADOS DE SUS ACTOS

Tras seguir los consejos anteriores, podemos decidir que la conducta de nuestro hijo debe tener una consecuencia negativa para él, de modo que aprenda que cuando uno hace algo malo le ocurren cosas malas. No obstante, no es necesario que nos “inventemos” un castigo para ellos, ya que los niños no verán la relación entre su conducta y la consecuencia que tiene. Es preferible que analicemos cuáles son los resultados reales de sus actos. Si, por ejemplo, ha tenido una rabieta y ha tirado el plato de comida al suelo, la consecuencia debe ser que hay que limpiarlo en lugar de ver la tele o leer un cuento. Y hemos de explicarles tranquilamente que esto no es un castigo, sino el resultado de su actuación.

Esperamos que estos consejos os hayan resultado de utilidad. Si tenéis cualquier duda o necesitáis asesoramiento podéis contactar con nosotros en info@creixergabinete.es o en el teléfono 669.365.873.