Cuando pensamos en un niño nos viene a la cabeza un ser feliz, inquieto, curioso y con capacidad de disfrutar. A muchas personas les resulta difícil aceptar que un niño pueda estar deprimido. No obstante, la depresión no sólo afecta a los adultos.

Según la Sociedad Española de Psiquiatría, la depresión infantil (o trastorno depresivo mayor) afecta al 1-2% de los escolares. También afecta a un 4-8% de los adolescentes. Según el Cuaderno FAROS, Los problemas de salud infantil. Tendencias en los países desarrollados, los porcentajes ascienden a 5% en niños y 8% en adolescentes. Además, la Organización Mundial de la Salud (OMS) advierte de que se trata de un importante problema de salud cuya prevalencia ha ido aumentando en los últimos años.

La característica fundamental de la depresión es la presencia de un estado de ánimo depresivo y/o irritable, o una disminución del interés o de la capacidad para el placer que está presente durante la mayor parte del día durante las dos últimas semanas. Pero es importante no confundir la depresión con la tristeza.

¿QUÉ SÍNTOMAS NOS HACEN SOSPECHAR QUE NUESTRO HIJO TIENE DEPRESIÓN?

Estos síntomas deben ser lo suficientemente importantes como para provocar malestar significativo o deterioro académico, social o laboral.

¿CUÁLES SON LAS CAUSAS DE LA DEPRESIÓN INFANTIL?

Factores genéticos. Los estudios realizados determinan que los hijos de padres con depresión tienen entre tres y seis veces más probabilidades de presentar depresión infantil que los niños de padres sanos. Aun así, la genética no es un factor determinante y habrá que tomar en consideración otros factores.

Factores sociofamiliares. El ambiente familiar y la interacción social del niño con sus padres es uno de los factores más determinantes de la depresión infantil. Las relaciones conflictivas entre los padres, distanciamiento entre ellos, malos tratos, problemas de comunicación, divorcio o separación de los padres, sobreprotección del niño, escasa implicación de uno de los progenitores, actitudes agresivas o de irritabilidad, comportamientos autoritarios o abusivos… son algunos de los aspectos que pueden originar la depresión infantil.

Factores sociales. Entre los factores ajenos al entorno familiar que pueden favorecer la depresión infantil pueden citarse la pérdida de un ser querido, el acoso escolar o las limitaciones para relacionarse socialmente.

Factores biológicos. La depresión infantil va acompañada de alteraciones en la secreción de la serotonina. Sin embargo, no se ha podido establecer si es una causa o una consecuencia.

¿QUÉ HACER ANTE LA SOSPECHA DE QUE NUESTRO HIJO ESTÁ DEPRIMIDO?

Es importante hablar con el niño sobre cuáles son sus sentimientos y sobre aquellas cosas que han ocurrido en el hogar, en la escuela y fuera de la escuela que pueden estar preocupándole. También podemos hablar con personas de confianza del niño.

Como padres debemos proteger al niño frente a un estrés excesivo, el maltrato y la violencia.

Por otra parte, hemos de prestar especial atención a su bienestar durante los cambios vitales, como un cambio de escuela o la pubertad.

Como modo de prevención, hemos de animar a nuestros hijos a dormir un número suficiente de horas, comer regularmente, tener actividad física y hacer cosas que le gusten.

Pasar tiempo con él es una de las mejores maneras de reforzar su autoestima. Esto es de suma importancia para prevenir problemas psicológicos.
Cuando aparezca algún pensamiento de suicidio debe considerarse una emergencia y en ningún caso restarle importancia.

¿CUÁNDO BUSCAR UN ESPECIALISTA?

En cuanto los padres detecten que algunos de los síntomas de depresión infantil están presentes en su hijo deben consultar con un especialista. Éste podrá evaluar y diagnosticar si efectivamente se trata de depresión o cualquier otro trastorno. Si es preciso iniciará la intervención inmediata con el niño. Es fundamental el trabajo directo con él. Pero no lo es menos la orientación a familiares y personas cercanas para que puedan colaborar en su mejora.

Esperamos que esta información os haya resultado de utilidad. Si tenéis cualquier duda o necesitáis asesoramiento podéis contactar con nosotros en info@creixergabinete.es o en el teléfono 669.365.873.