La empatía es la habilidad que nos permite comprender y experimentar los sentimientos de otras personas y responder de manera útiles ante los mismos. Algunos niñ@s parecen desarrollar la empatía de un modo más natural que otr@s, pero todos los niñ@s necesitan que se les enseñe esta habilidad crucial.


L@s niñ@s que son empátic@s serán más capaces de enfrentarse a situaciones sociales de conflicto y dificultad. L@s niñ@s que son empátic@s serán menos propens@s a mostrar comportamientos intimidatorios, y tendrán más probabilidades de ayudar a un amig@ o compañer@ que está siendo intimidad@. L@s niñ@s que son empátic@s son más propens@s a convertirse en adult@s bien adaptad@s con habilidades de afrontamiento adaptativas.

Nunca es demasiado pronto o tarde para empezar a enseñar empatía a nuestr@s hij@s. ¿Por qué no empezar hoy? 

Aquí tenéis algunos consejos:  


1. La mejor manera de enseñar empatía es convertirnos nosotr@s mismos en modelos de empatía. Recoge a tu hj@ cuando se caiga, dale nombre a sus sentimientos y hazle saber que tú también te has sentido en algún momento de ese modo, y escucha a tus hij@s. En lugar de alejarte cuando tiene una rabieta, mantén la calma y habla con tu hij@. Cuando l@s niñ@s ven que respondemos a las situaciones difíciles con empatía, interiorizan estos comportamiento y aprenden a hacer lo mismo. 

2. L@s niñ@s son más propens@s a desarrollar empatía cuando sus necesidades emocionales se están bien atendidas en casa. Sí, la crianza de los hijos puede ser difícil en ciertas ocasiones, y l@s niñ@s tienen emociones que cambian cada hora. Pero ell@s necesitan sentirse escuchad@s y ayudad@s cuando las cosas son difíciles. Cuando l@s niñ@s tienen apegos seguros con sus padres y madres, ell@s son más propensos a mostrar empatía hacia otros. Dales el regalo de la seguridad.

3. Se les enseña cómo vestirse, se les enseña cómo ponerse los zapatos, y se les enseña cómo cepillarse los dientes. Pero, ¿se les enseña a identificar sus sentimientos? Debemos etiquetar sus sentimientos por ell@s (tanto los positivos como los negativos) para que puedan conectar los nombres de los sentimientos con las reacciones emocionales. Es casi imposible entender cómo se siente otra persona si ni siquiera somos capaces de entender cómo nos sentimos nosotr@s mismos. Para ello puede ser una buena idea jugar a “Observando los Sentimientos”. No os limitéiss a leer con tu hij@ un libro de forma rápida o a sentarte en silencio viendo un episodio de “Doraemon”. Aprovechad para buscar las señales no verbales faciales y tratad de identificar los sentimientos. Si vais a pasar un tiempo leyendo un libro y viendo la televisión de todos modos, ¿por qué no aprovecharlos para desarrollar una experiencia de aprendizaje?

4. L@s niñ@s que tienen responsabilidades tienden a ser más empátic@s y comprensiv@s. Déle a su hij@ un trabajo específico, permita a su hij@ cuida de una mascota pequeña, y que se involucre en proyectos y tareas familiares. Cuando a los niñ@s se les enseña a ser responsables, aprenden a pensar en los demás.

5. Es tentador solucionar cada problema por nuestr@s pequeñ@s. Al fin y al cabo, normalmente tenemos una solución. Pero si resolvemos todos los problemas por ell@s, les robamos la oportunidad de aprender una habilidad crucial en la vida. Enseña a tus hij@s a solucionar problemas mediante tres pasos: Parar-Pensar-Actuar. 
– Parar: Evaluar la situación y determinar el problema.
– Pensar: Considerar las posibles soluciones. (¿Compartir un juguete hará que mi amigo se sienta mejor?)
– Actuar: Elegir la mejor opción y ponerla en acción. 
Cuando los niños saben cómo solucionar problemas, son más propensos a ayudar a un amigo o hermano.

Esperamos que estas orientaciones os hayan sido útiles. Si tenéis cualquier duda o necesitáis asesoramiento no dudéis en contactar con nosotros.